Miles desafían la violencia estatal mientras el Gobierno organiza movilizaciones a su favor y se intensifica la tensión internacional
Una ola de protestas que comenzó a finales de diciembre de 2025 en Irán continúa desafiando al régimen, incluso cuando las autoridades han respondido con una represión cada vez más severa y han convocado a manifestaciones estatales para mostrar respaldo al Gobierno.
La movilización popular, inicialmente impulsada por la crisis económica, el alza del costo de vida y la devaluación de la moneda, se ha transformado en un reclamo más amplio contra la estructura teocrática que dirige el país desde la revolución de 1979.
Organizaciones de derechos humanos han señalado que cientos de manifestantes han perdido la vida y miles han sido detenidos en enfrentamientos con fuerzas de seguridad que han empleado fuerza letal y arrestos masivos.
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El corte prolongado de internet en todo el país, que ha dificultado la verificación independiente de cifras y ha aislado aún más a los ciudadanos, ha sido criticado tanto dentro como fuera de Irán como una herramienta de represión.
En respuesta a la creciente indignación, el Gobierno declaró tres días de duelo nacional por los “mártires”, incluyendo a miembros de las fuerzas de seguridad fallecidos durante las protestas, y convocó a una “marcha nacional de resistencia” en apoyo al Estado islámico: líderes oficiales describen a los manifestantes críticos como “criminales” o “terroristas”, y acusan a potencias extranjeras de intentar desestabilizar el país.
La comunidad internacional ha expresado preocupación por el uso desproporcionado de la fuerza, y el secretario general de la ONU ha instado a las autoridades iraníes a contenerse y respetar los derechos humanos básicos: algunos países europeos y Estados Unidos han denunciado la violencia y llamado a la protección de manifestantes pacíficos.
A pesar de la represión y los mensajes oficiales, los manifestantes siguen saliendo a las calles en varias ciudades de Irán, incluidos centros urbanos como Teherán y Mashhad, con consignas que ahora van más allá de demandas económicas y ponen en cuestión el propio modelo de gobierno.
Fuente: DW