Perra Mala 666 es una fiesta con más de siete años de historia, la cual se ha posicionado en distintas ciudades de la república creando comunidad y amenizando la escena poética a todes los que se les ha convencido de ser la otredad
Martha Bernal, colaboradora La Voz de Michoacán
Les poetas Gizeh Jiménez & Priscila Palomares se presentan en Michoacán por primera vez este 24 de enero en la librería y cafetería Traspatio, a presentar su libro antológico de poesía queer Perra Mala 666, y coordinar un open mic que abraza a todas las disidencias sexogenéricas, acercando la escritura a todos los que se sientan inquietos por crear sus propios poemas, además de proporcionarles un espacio donde puedan tomar la palabra y reclamarla como suya.
Perra Mala 666 es una fiesta con más de siete años de historia, la cual se ha posicionado en distintas ciudades de la república creando comunidad y amenizando la escena poética a todes los que se les ha convencido de ser la otredad. Este libro es una compilación de voces novedosas, como Eui Chin Talamantes, Alex Toledo, Odette Alonso, Yol Segura, Romina Jauregui, Priscila Palomares, Nancy Niñofeo, Sara Uribe, Sandra Sánchez, entre otres.
En conversación con sus anfitriones, Gizeh y Pris nos platican de este mundo compuesto de sonetos basados en la identidad, amor y deseo alternativo en los ojos de lo tradicional. Especialmente, invitan a todes a esta fiesta, a bailar, a leer, y a convivir en plena libertad el siguiente sábado a las 18:00 horas, en Bartolomé de las Casas 533, Centro Histórico.
¿Cómo surge este libro de poesía, qué las motiva a crearlo?
Gizeh: Su primera aparición fue haciendo un poco de contracultura, como estos eventos que no tenían lugar en la FIL (Feria Internacional del Libro de Guadalajara) por no ser este tipo de literatura elevada. Soy de Monterrey, vivo en Ciudad de México, entonces trato de hacerlo en los más lugares posibles que se puedan, obviamente desde mi bolsillo, es un evento sin fines de lucro.
Lo que pasa es que Pris y yo nos conocemos en Ciudad de México, porque las dos somos de Monterrey y nunca nos topamos en Monti, y nos hacemos amigas, y ella me dice: “Oye, ya que el proyecto es conocido y ya lleva tanto tiempo en la comunidad, estaría increíble hacer un libro, antologar un poco de les poetas, y la gente que ha pasado por Perra Mala”, ahí es de donde nace el libro, desde un proyecto que lleva ya tanto tiempo existiendo, y obviamente con insight de Pris como una persona que es parte de la comunidad de Perra Mala.
¿Cómo iniciaron en el mundo del open mic y la poesía?
Pris: Realmente llevaba mucho tiempo escribiendo, también soy de Monterrey, y yo tenía una vista muy conservadora de la literatura, para sorpresa de nadie pues Monterrey; entonces pensaba que la literatura tenía que ser como me habían enseñado en la universidad, los poetas, que la mayoría eran hombres, me decían que tenía que ser, esos eran los open mics a los que yo iba, y la verdad pues eran muy pequeños, o sea no creas que se llenaban mucho ni nada, pero como que eso era lo que estaba de moda. Cuando yo llegué a vivir a Ciudad de México, que fue hace ya siete años, empiezo a decir “oigan, ¿dónde hay poesía?”, yo ya tenía otros libros, y ya escribía, me dicen “tienes que ir a un Perra Mala” y yo “¿qué es un Perra Mala?”, o sea nunca había escuchado de Perra Mala 666, no entendía qué era.
Fui a uno y me acuerdo que me sorprendió mucho porque estaba lleno, para empezar, súper súper lleno, y segundo porque estaba lleno de personas queer como yo, yo soy lesbiana. Nunca había ido a un micrófono abierto con estas características, la verdad al principio si dije “siento que esto no es la poesía verdadera”, pero luego volví a ir, y volví a ir, y es que es súper necesario que existan estos espacios para la comunidad, y son súper necesarios los espacios de la poesía como resistencia. Para mí fue deconstruir mucho lo que yo pensaba que era la poesía, porque tenía esta idea que tenía que ser de élite, y justo con Perra Mala, fue un “no, la poesía es una necesidad, la poesía es de quien la quiere escribir, la poesía es de las personas queer también y nos han marginado”.
Así empecé a ir a los open mic, y en un punto le dije a Gizeh “ya nada más vengo a los Perra Mala porque es el único lugar donde me siento cómoda leyendo, porque la vibra es súper distinta, no estoy ahí para mostrar que soy mejor que nadie, estoy ahí porque me gusta escribir, y creo que a veces hay que recuperar eso”. Esa es mi experiencia personal con los micrófonos abiertos, y está muy enlazada con Perra Mala, me inspiró tanto que justo le dije a Gizeh “Oye, que más gente venga, hay que hacerle un libro para que nos lleven a más lugares” y mira ahora vamos a ir a Morelia.
¿Cómo son los eventos open mic de Perra Mala 666? ¿Qué es lo que buscan en cada presentación?
Gizeh: A mí me gusta mucho esta experiencia de Pris, porque Perra Mala justo nace cuando yo llego a Ciudad de México y voy a open mics, y veo que el 90 % de la gente que se sube son hombres cisheterosexuales leyendo cosas bien violentas; para mí, Perra Mala es un evento que es una contrapropuesta a lo que conocemos como literatura, a los Clubs de Toby de ciertos poetas, cierta gente laureada, pero también es una contrapropuesta a la heterocisnorma, eso es lo que buscamos con Perra Mala: es un open mic en el que solo mujeres, personas trans y disidencias sexogenéricas se suben a leer.
Es un evento abierto a todo el público, justo como lo decimos en el prólogo es una fiesta y cada quien cumple un papel, porque a veces me preguntan “¿pueden ir hombres cis?” Sí, claro que pueden ir hombres cisheterosexuales, pero a escuchar, a cumplir otro papel diferente al que se les ha asignado socialmente. Lo que buscamos es una inclusión de todo el mundo, pero que cada quien cumpla un papel específico, como en las fiestas, no es que dos personas traen las cocas, no, una persona trae las cocas, y los otros traen las papas, y los otros traen otra cosa.
Pris: Desde mi mirada que empecé a ir de espectadora, Gizeh es la que coordina los open mic, y casi siempre invita como a cuatro invitades, luego ya es abierto, y todo el mundo empieza a leer; la verdad desde que yo fui, para mí fue una vibra de comunidad y de fiesta, y eso no es común en la poesía, porque a veces hablo de poesía y la gente se imagina como la cosa más formal y antigua, como que tiene esta reputación. (Perra Mala) rompe con eso, para mí fue ir a un lugar solamente a celebrar que nos gusta leer y escribir poesía, por el fin de solamente hacerlo, ese es el único fin.
Las dos son regias y se conocieron en CDMX, ¿consideran que hay diferencias en la escena poética norteña a la de la capital?
Gizeh: Sí, y no consideraría que viene solo desde ser poeta, si no viene desde temas sociales en las diferentes ciudades, en Ciudad de México la gente está muy acostumbrada a hacer comunidades, a ir a lugares, a verse; en Monterrey no, en Monterrey hay una cultura muchísimo más individualista, allá es muy difícil crear un lugar al que la gente vaya continuamente, desde la cuestión de la movilidad de la ciudad, la cuestión de mentalidad del regio. La diferencia que tenemos acá en Ciudad de México, que aquí yo saco un flyer de “voy a estar haciendo caca en el Ángel de la Independencia” y la gente va a ir, y en Monterrey eso a mí me parece muy difícil de lograr.
Especialmente después de la guerra contra el narco, digo es algo que no termina, pero que conocemos del 2009 al 2012, y después el COVID, justamente ahora que fui a Saltillo a hacer una Perra Mala platicaba de eso con algunes amigues, y hablábamos de cómo la escena de lo que sea en Monterrey está muerta; o sea, de venir de la escena de la música que salió de la Avanzada Regia, de venir de las fiestas en barrio, de ver un chorro de culturas diferentes convergiendo en Barrio Antiguo, ahorita tú ves Monterrey y es algo muy plano, algo muy conservador, algo muy clean look, o sea ya no hay divergencia. Conozco grandes poetas que son de Monterrey, conozco grandes escritores que son de Monterrey, y sí, creo que todes están un poco frustrades por el tipo de cultura que existe en la ciudad.
Un escritor gay dijo una frase en el contexto de la crisis del SIDA: “enterrábamos a nuestros amigos en la mañana, protestábamos en la tarde, y bailábamos toda la noche. El baile nos mantuvo en la lucha, porque era el baile por lo que estábamos luchando”. Con el clima mundial actual, ¿la poesía y la fiesta son actos políticos?
Pris: Sí, total, en un sistema donde el ocio no es recompensado, no es motivado, y donde se quiere que cada vez seamos más individuales, que nos sintamos más cómodos no teniendo confrontaciones con personas diferentes; creo que leer poesía, que es completamente ocio porque no vas a ganar dinero, no vas a hacer una película de un poema, no vas a hacer una carrera, económicamente no te va a hacer rico la poesía, desde ahí ya es antisistema. Segundo, pues que nos juntemos y hagamos comunidad a raíz de la poesía, es la segunda cosa más resistente y antisistema, sobre todo cuando es queer, porque yo llevo toda la vida leyendo heterosexuales, me sé de pie a pa sus complejos, sus arquetipos, sus historias; pero ¿qué tal que, las personas hetero empiecen a leer a personas trans?
En mucho de la literatura del macho se habla de los senos, es un tema, pero ¿qué tal de los senos de personas trans? Aquí en el libro de Perra Mala 666 hay un poema de una mastectomía de Citlalli Ixchel, hay otro de Lucia Rueda donde habla de los senos de hombre; entonces darle la vuelta, algo que hemos estado compartiendo es que no existen los nuevos temas, ya se escribió de todo, pero sí existen las nuevas miradas, y estas nuevas miradas las traen las personas queer y eso también es resistencia: atrevernos a leer algo diferente, que no está canonizado por la institución de los premios, o de las becas. Me parece muy rebelde, por esas cuestiones diría que sí es político.
CITA:
“Para mí es muy importante sacar de nicho esto, no necesitas ser una persona no binaria pansexual para entender algo que yo escribo, te puedes identificar desde muchos lados; creo que eso es lo que más me gusta de Perra Mala, poder ir a ver una amplia gama de puntos de vista y decir “entiendo y siento lo que esta persona me está leyendo, aunque yo no tenga esa experiencia en particular”.”
- Gizeh Jiménez