Morelia, Michoacán/Por: Humberto Castillo Mercado
El presidente del Comité Ejecutivo Estatal de Morena en Michoacán, Jesús Mora González, afirmó que, si bien los gobiernos federal y estatales deben conducirse bajo los principios constitucionales de la política exterior mexicana —particularmente el de no intervención en asuntos internos de otros países—, los partidos políticos sí tienen la facultad y la responsabilidad de fijar posturas firmes en el ámbito internacional.
En ese contexto, Mora González sostuvo que Morena Michoacán reconoce a Nicolás Maduro como el legítimo presidente de Venezuela, al haber sido electo en los comicios celebrados en 2024, en los que obtuvo el 51 por ciento de los votos, de acuerdo con los resultados oficiales.
El dirigente morenista señaló que incluso actores relevantes del propio grupo político que gobierna Estados Unidos han reconocido de manera tácita la realidad política venezolana, al cuestionar la fuerza real de la oposición en ese país. Como ejemplo, citó declaraciones públicas de Marco Rubio y del expresidente Donald Trump, quienes han afirmado que María Corina Machado no cuenta con respaldo ni apoyo mayoritario dentro de Venezuela.
Bajo ese razonamiento, Jesús Mora planteó una contradicción en el discurso de quienes descalifican el proceso electoral venezolano. “La pregunta es simple y lógica: ¿cómo se puede afirmar que una elección fue robada y, al mismo tiempo, sostener que la oposición no tiene apoyo dentro de su propio país? Ambas cosas no pueden ser ciertas”, expresó.
Destacó que el diputado local de Uruapan, Carlos Bautista Tafolla, si desconfía de las autoridades de su país, debe separarse de su cargo, y quedarse en Estados Unidos, sobre todo en San Diego California donde vacacionó durante las fiestas navideñas.
Al mostrar unas fotos de Alfonso Martínez, alcalde de Morelia, vestido como el ex presidente de México, Santa Ana, lo tachó de vende patrias e incongruente.
Finalmente, el dirigente de Morena en Michoacán cuestionó a los actores políticos y mediáticos que insisten en calificar al presidente venezolano como dictador, al considerar que tales posturas responden más a intereses geopolíticos y narrativas externas que a un análisis objetivo de la realidad política y social de Venezuela.