Cuitzeo, Michoacan, 27 de febrero del 2026.- En la calle Vasco de Quiroga, en Cuitzeo, se ubica el mercado del pescado, un espacio que nació como alternativa para los pescadores y comerciantes que decidieron dejar atrás a los compradores mayoristas y vender directamente al público.
Uno de los locatarios, cuenta que el negocio comenzó porque los intermediarios no les pagaban lo justo.
“A veces se llevaban el producto y no nos pagaban. Por eso mejor salimos a buscar la vida por nuestra cuenta”, explica.
Antes de establecerse en el mercado actual, vendían en los portales del centro, cerca de donde hoy se encuentra una sucursal bancaria. Con el tiempo, las autoridades decidieron reubicarlos en un mercado formal para ordenar el comercio que se realizaba en la calle. Sin embargo, el proceso fue gradual: algunos ingresaron primero y otros después, hasta que el espacio se ocupó por completo.
Actualmente, las ventas atraviesan un periodo complicado. Aunque la temporada de Cuaresma suele representar un repunte, los comerciantes aseguran que este año la demanda ha sido baja. Parte del problema, señalan, es que todavía hay vendedores que trabajan en la vía pública o que optan por instalarse en los tianguis semanales, lo que divide a los clientes.
El mercado abre todos los días, de 7:30 de la mañana a 1:30 de la tarde. A pesar de que han considerado regresar a vender a la calle para aumentar sus ingresos, ya no tienen permitido hacerlo.
En los puestos se ofrece tilapia, carpa, bagre, charal fresco y seco, filete, ceviche y camarón. Los precios oscilan entre los 80 y 100 pesos por kilo en el caso de las especies más comunes, mientras que el charal seco ronda los 120 pesos el cuarto.
El proceso comienza desde la madrugada: el pescado se extrae de la laguna, se limpia, se le retiran las vísceras y se conserva en hielo para garantizar su frescura.
Para ellos, el mercado no solo es su fuente de ingresos, sino parte de la tradición pesquera que caracteriza a Cuitzeo.