Morelia, Michoacán/Félix Madrigal/ACG
En medio de un tratamiento contra el cáncer y lejos de gran parte de su familia, Diego Fernando Bustos Eusebio pasa sus días en Morelia acompañado por su mamá. Desde hace dos años, su vida cambió después de recibir un diagnóstico de leucemia linfoblástica aguda, cuando tenía 17 años.
Originario de Lázaro Cárdenas, Diego llegó a Morelia luego de que su estado de salud requiriera atención médica especializada. Desde entonces, ha tenido que acostumbrarse a una rutina distinta, marcada por consultas, medicamentos, quimioterapias y periodos lejos de su casa.
Su mamá ha permanecido a su lado durante todo este tiempo. Para ambos, AMANC ha sido parte de la red de apoyo que les permite continuar con el tratamiento, ya que ahí cuentan con hospedaje y acompañamiento durante su estancia en Morelia.
Diego se encuentra en uno de los tratamientos más largos que ha enfrentado. Durante 28 días debe permanecer con la quimioterapia, día y noche, y espera concluirla el próximo 9 de septiembre.
Aunque todavía no sabe qué tratamiento seguirá después, dice sentirse con más fuerza que al principio. Recuerda que cuando recibió el diagnóstico, las cosas fueron distintas.
El diagnóstico llegó después de permanecer dos semanas en Lázaro Cárdenas. Posteriormente fue trasladado en ambulancia a Morelia y cinco días después recibió la noticia de que tenía leucemia.
Desde entonces, Diego y su familia comenzaron un proceso que ha implicado también enfrentar las dificultades para conseguir algunos medicamentos. Cuando no hay quimioterapia disponible en el hospital, recurren al apoyo de AMANC para conseguir medicamentos como la mercaptopurina, cuyo costo puede ser elevado y que en ocasiones resulta difícil de encontrar.
Pero además del tratamiento médico, hay otra parte que Diego enfrenta todos los días, la distancia.
En Lázaro Cárdenas quedaron sus hermanas, su papá, sus abuelos, sus tías, sus primos y sus sobrinos. Los extraña, reconoce entre risas, pero sabe que permanecer en Morelia es necesario para continuar con su tratamiento.
Cuando todo esto termine, una de las primeras cosas que quiere hacer es regresar con ellos.
No alejarse más de su familia, estar bien y recuperar el tiempo juntos son algunos de los planes que tiene para cuando pueda dejar atrás esta etapa.
Mientras llega ese momento, Diego continúa con su tratamiento y mantiene una actitud positiva. A otros jóvenes que apenas comienzan a enfrentar el cáncer les deja un mensaje desde su propia experiencia, no dejar de luchar y mantener la esperanza.
“Que le echen muchas ganas y siempre estar positivo a todo”, expresa.
Con su mamá a su lado, Diego sigue enfrentando cada día de tratamiento, esperando que después de estos 28 días pueda comenzar una nueva etapa y, algún día, volver a casa con los suyos.