Tzintzuntzan, Michoacán/Alfredo Soria/ACG
Una cocinera que prepara tortillas, una vendedora de pescado o una mujer que elabora flores: Hilda Villagómez Estrada reproduce en pequeñas figuras de hoja de maíz las actividades de su entorno. Con 35 años en este oficio, busca que sus piezas conserven algo más que una forma: las costumbres de la región lacustre.
Ella y su esposo se han especializado en muñecas tradicionales purépechas, aunque su trabajo cambia con el calendario. Para Noche de Ánimas elaboran cempasúchil; en Navidad, la misma fibra toma forma de ángeles, esferas y nacimientos.
“En cada pieza que haces va parte de ti, va parte de tu conocimiento, de tu tiempo, pero lo más importante de tus raíces”, expresó.
Antes de crear una flor, Hilda selecciona las hojas por su textura y las tiñe. Después espera hasta el cuarto día para trabajarlas, pues deben secarse naturalmente. Al armarlas, combina tonos y ajusta el hilo para que se abran y adquieran volumen.
Ese trabajo previo suele pasar inadvertido para quien observa una pieza terminada. Por eso, del 23 al 31 de octubre compartirá la técnica en un taller donde los participantes elaborarán una diadema de cempasúchil con hojas previamente teñidas.
“Quiero que aprendan, quiero que conozcan, quiero que entiendan al momento de tocar las texturas cómo se puede lograr hacer una pieza”, señaló.
La actividad durará una hora y media y costará 150 pesos, con materiales incluidos, en el local 8 del Mercado de Artesanías de Tzintzuntzan. Estará abierta a distintas edades: para Hilda, enseñar también es procurar que otras manos continúen el oficio cuando las suyas ya no puedan hacerlo.