Morelia, Michoacan/Félix Madrigal
Antes de que los medicamentos llegaran a los estantes en cajas y frascos con nombres comerciales, había lugares donde cada preparación comenzaba prácticamente desde cero. Eran las droguerías, establecimientos en los que las sustancias se mezclaban siguiendo fórmulas para elaborar los remedios que necesitaban las personas.
Así comenzó una parte de la historia de las farmacias en México, una transformación que, con el paso de los años, cambió la manera de preparar, distribuir y consumir medicamentos.
El doctor Javier Plancarte Dávila compartió algunos de estos antecedentes y explicó que las primeras droguerías eran espacios donde los dependientes utilizaban sales e ingredientes que combinaban a partir de formularios para elaborar distintas preparaciones medicinales.
Con el tiempo aparecieron las boticas, establecimientos que comenzaron a trabajar también con medicamentos elaborados por laboratorios, aunque todavía conservaban la preparación de algunas fórmulas. Más adelante, cuando la producción industrial de medicamentos tomó mayor fuerza, estos negocios evolucionaron hasta convertirse en las farmacias que conocemos actualmente.
Aunque esa transformación parece haber dejado atrás a las antiguas droguerías, todavía existen establecimientos que conservan parte de aquella práctica. El doctor Plancarte Dávila comentó que en Morelia tiene conocimiento de dos lugares que continúan elaborando fórmulas magistrales, es decir, preparaciones que se realizan mediante la combinación de ingredientes para atender necesidades específicas.
Pero la historia de los medicamentos también está ligada a los conocimientos sobre las plantas y la herbolaria, una práctica que tuvo presencia en los primeros remedios utilizados por las personas. Con la llegada y el desarrollo de los medicamentos alópatas, elaborados a partir de sustancias procesadas en laboratorios, su uso comenzó a disminuir.
El doctor Plancarte Dávila ubicó alrededor de la década de 1940 un periodo importante para el crecimiento de los medicamentos sintéticos, aunque señaló que no tenía una fecha precisa sobre el inicio de ese proceso. También recordó el descubrimiento de la penicilina como uno de los acontecimientos que marcaron un cambio importante en la medicina.
En ese recorrido, algunas sustancias que tuvieron aplicaciones medicinales también dejaron de utilizarse de la misma manera. Entre los ejemplos mencionó la cocaína, que llegó a emplearse para atender distintos malestares, como dolores dentales, y los derivados del opio, de los que todavía existen medicamentos utilizados para tratar dolores intensos, como la morfina.
Sin embargo, para el doctor Plancarte Dávila, uno de los aspectos que no debe perderse de vista es el uso responsable de los medicamentos. Explicó que incluso aquellos de consumo cotidiano, como el paracetamol o la aspirina, pueden provocar consecuencias cuando se utilizan en exceso. Lo mismo ocurre con los medicamentos infantiles, incluidos los jarabes.
También habló sobre el cannabis y sus posibles aplicaciones terapéuticas, aunque insistió en que el abuso representa un riesgo.
Entre los casos que mencionó estuvo el tramadol, un analgésico derivado del opio que, según relató, durante años se comercializó en México sin el mismo nivel de control y cuyo uso volvió a regularse. Recordó que anteriormente se recetaba principalmente para dolores intensos, pero su utilización se extendió a otros tipos de molestias. También mencionó la crisis de opioides registrada en Estados Unidos, donde el uso extendido de estos medicamentos derivó en problemas de dependencia y demandas contra laboratorios fabricantes.
Al final, entre los cambios de las antiguas droguerías a las farmacias modernas, el doctor Javier Plancarte Dávila dejó una recomendación para quienes acuden a comprar medicamentos: no utilizar una receta ajena ni consumir un tratamiento solamente porque a otra persona le funcionó.
Cada organismo responde de manera diferente y una misma enfermedad puede presentar distintas condiciones en cada paciente. Por eso, explicó, los medicamentos y sus dosis deben ser indicados de manera individual por un médico.
Lo que alguna vez fue un espacio donde se preparaban remedios ingrediente por ingrediente, hoy forma parte de una industria mucho más amplia, aunque permanece una misma necesidad: encontrar en la medicina una respuesta para los problemas de salud.
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