Odisea política

Recuerdan la frase “piensa globalmente, actúa localmente”, la cual se acuñó para “concientizar” sobre cómo las decisiones y hábitos cotidianos de un individuo o comunidad tienen un impacto directo en el equilibrio de todo el planeta. Pues, ahora, esto se torna complejo y sumamente peligroso ante el escenario que, como parte de América Latina, tenemos ante la implementación de una nueva versión del Plan Cóndor o también conocido como Operación Cóndor, en este caso versión 2.0 Esta operación consistió en la implementación de un sistema “secreto” de coordinación de terrorismo de Estado e inteligencia entre las dictaduras militares del Cono Sur de América Latina. Al igual que en México, ahora sabemos que la matanza del 2 de Octubre, a propósito de los documentos desclasificados de la CIA en México y el movimiento estudiantil del 68, contó con el respaldo estratégico, tecnológico y de inteligencia de Estados Unidos para cometer esa masacre.

Sin embargo, previo al movimiento estudiantil del 68, hubo otro anterior aquí en Morelia contra los estudiantes de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH) en 1966, que se reconoce como antecedente, y que ya había represión contra el estudiantado desde los años 1949 y 1963 con el asesinato de algunos líderes en manos también del ejército.

En 1973 el Operativo Cóndor operó en el derrocamiento del Presidente Chileno Salvador Allende, quien había sido electo democráticamente por su pueblo, orquestándole un golpe de Estado encabezado por Augusto Pinochet, un militar sanguinario que centró su violencia contra la juventud de su país, torturando, desapareciendo y asesinando bajo el argumento del “comunismo”, término que siempre se ha utilizado para señalar y etiquetar ideológicamente a cualquier persona o movimiento que cuestione el orden político, social o económico contra quien haga del despojo, clasismo, extractivismo y la violencia un “uso legítimo”.

Aunque previamente a la implementación “formal” del operativo Cóndor, se habían conformado dictaduras en los países como: Paraguay (1954), Brasil (1964), Perú (1968), Bolivia (1971), Ecuador (1972), Uruguay (junio de 1973) y por último para consolidar esta intervención encabezada por Estados Unidos, en Argentina (1976) con quien termina de implantar las dictaduras a cargo de militares socavando la democracia.

Actualmente, existe un proceso de intervención y operación político ideológico que se le identifica como ultraconservador o como lo acaba de nombrar el expresidente Andrés Manuel López Obrador -neofascismo-, el cual se caracteriza por la concentración del poder oligárquico, la supresión violenta de la oposición de izquierda, la subordinación y adelgazamiento absoluto del Estado y sus poderes, así como el control estricto sobre la sociedad y la economía desde el marco neoliberal que tanto ha dañado a nuestro país. El caso de Fernando Cerimedo, acusado recientemente por intento de feminicidio, violento, corrupto e involucrado en el trasiego de drogas desde Bolivia hacia EE. UU., es también un operador del plan MAGA (“Make America Great Again” traducido como “Hagamos a Estados Unidos grande de nuevo” o “Hacer a América grande otra vez”). Saboteó elecciones en procesos democráticos como los de Argentina, Bolivia, Chile, Perú, El Salvador y Colombia para colocar personajes afines a los intereses del actual presidente de ese país.

Ahora también en México, se pretende instaurar personajes opositores a la democracia, la soberanía y la paz, que dicho sea de paso también en Michoacán, especialmente en Uruapan, se pretende implementar programas que son violatorios de los derechos humanos, inhumanos y supresores de todo proceso de justicia con tal de vender un proyecto que es claramente neofascista. Es decir, Michoacán podría ser un territorio de laboratorio del neofascismo, en el que, si no hay unidad de las izquierdas, pero fundamentalmente un proyecto de soberanía y pacificación que permita justamente establecer como principios: la justicia, la honestidad, la igualdad, la erradicación de la pobreza, la educación y la inclusión, no de retórica sino de hecho, aunado a una composición de perfiles honestos y profesionales, entonces, estaremos destinados a ver la progresiva intromisión y consolidación de la avaricia, el capitalismo más sangriento y una devastación de los recursos naturales brutal.

Para ello, no es solo sumar, sino a quiénes sumar. Más allá de las ambiciones personales, es fundamental dos herramientas: la escucha y la actuación en territorio. La estrategia ideológica que haga armonía con la operativa es crucial, porque sí hay perfiles importantes que demostraron compromiso, profesionalismo y valor, como en educación, que con la exsecretaria Gaby Molina quien logró disminuir el rezago educativo y ahora con Paty Flores a la cabeza, considero que será un hito característico del trabajo y compromiso para Michoacán.