Miami, Florida
Mientras el presidente Donald Trump alega que la operación militar en Venezuela tuvo por objetivo eliminar una amenaza a la seguridad, insistiendo en que Nicolás Maduro es un líder del narcotráfico, expertos señalan que la verdadera razón es mucho menos heroica: el petróleo venezolano.
En su edición de este miércoles 7 de enero, El Universal señala que Trump reconoció que informó a empresarios petroleros antes de lanzar la operación de captura de Maduro. En cambio, dijo que al Congreso le notificó una vez comenzada la operación en Caracas.
El mandatario estadounidense alegó que no notificó antes al Legislativo por su “tendencia a filtrar” información importante. Con los ejecutivos petroleros, en cambio, no tuvo ningún temor.
Aunque él no dio fecha exacta, medios estadounidenses señalan que les avisó aproximadamente un mes antes de la captura. “Prepárense”, les habría dicho. El trato con las autoridades interinas venezolanas parece estar más que sellado.
Trump anunció ayer que “las autoridades provisionales de Venezuela entregarán entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo de alta calidad, sancionando, a Estados Unidos”.
Ese combustible, explicó, “se venderá a su precio de mercado, y ese dinero será controlado por mí, como presidente de Estados Unidos de América, para garantizar que se utilice en beneficio de los pueblos de Venezuela y Estados Unidos”.
El encargado de ejecutar el plan será el secretario estadounidense de Energía, Chris Wright. El crudo “se transportará en buques de almacenamiento y se llevará directamente a los muelles de descarga de EU”, indicó Trump.
Toda la presión de Trump sobre Venezuela estaba pensada en el petróleo y la urgencia del presidente de hacer negocios con él.
“Creo que el presidente (Trump) simplemente estaba aumentando la presión sobre Venezuela en previsión de las negociaciones que se avecinaban”, señaló David Goldwyn, presidente de Goldwyn Global Strategies y figura habitual en análisis energéticos.
En términos prácticos, los analistas estadounidenses coinciden en que el mecanismo más probable para que Trump y aliados privados obtengan beneficios será un paquete de incentivos legales y fiscales que permita a compañías de EU operar con garantías, junto a contratos de servicios para rehabilitar campos y refinerías.
Ese modelo favorece a grandes petroleras y contratistas, pero exige cláusulas de protección frente a litigios y mecanismos de supervisión para evitar captura de rentas y corrupción.
*Información de El Universal