Tanto el gobernador de Illinois, J.B. Pritzker, como el alcalde de la ciudad, Brandon Johnson, ambos demócratas, consideran innecesaria una intervención militar
Miami, EUA. - El plan del Gobierno de Donald Trump para militarizar jurisdicciones demócratas apunta también a Chicago, donde líderes políticos y comunitarios advierten que no busca garantizar la seguridad, sino silenciar la disidencia, socavar el Estado de derecho y sembrar miedo entre los inmigrantes.
"Chicago va a ser clara en la oposición a este presidente, quien intenta encontrar maneras de silenciarnos, de terminar con la disidencia. Pero los ataques a Chicago e Illinois no se tratan de seguridad, lo sabemos. Se trata de aterrorizar a la resistencia", dijo a EFE la congresista demócrata Delia Ramírez.
"Trump y sus leales están dispuestos a usar al gobierno como arma en contra de la oposición política y las comunidades, porque nos resistimos a estas agendas inconstitucionales. Desplegar tropas en un espectáculo violento socava el estado de derecho, la separación de poderes y la soberanía estatal", agregó Ramírez.
El diario Sun-times se ha hecho eco esta semana de la supuesta preparación de la Estación Naval de los Grandes Lagos, ubicada en los suburbios al norte de Chicago, para recibir a partir del próximo martes y hasta el 30 de septiembre a agentes migratorios y soldados de la Guardia Nacional, basado en correos oficiales internos.
"Lo que más preocupa es el efecto paralizante que esto tendrá en nuestras calles, especialmente en nuestras familias inmigrantes", expresó a EFE Norma Hernández, representante estatal demócrata en Illinois.
Aunque sin confirmación, los líderes de Chicago se preparan para una operación similar a las realizadas en Los Ángeles y Washington D.C. En junio pasado, en la primera ciudad se desplegaron 4,000 efectivos de la Guardia Nacional y 700 infantes de Marina para sofocar protestas contra los arrestos federales por inmigración, mientras que en la capital Trump federalizó este agosto la fuerza policial y ordenó el despliegue de agentes federales del orden y miles de miembros de la Guardia Nacional, algunos armados, para llevar a cabo detenciones y arrestos.
Un ataque contra minorías
"La operación militar propuesta por Trump en Illinois es un ataque contra todas las comunidades: negras, inmigrantes, urbanas y suburbanas", expresó a EFE Artemio Arreola, directivo de la Coalición de Illinois para la Defensa de Inmigrantes y Refugiados.
La coalición y la comunidad están distribuyendo el folleto 'Conoce tus derechos", aumentando la capacidad de la Línea Directa de Apoyo Familiar y organizando equipos locales de respuesta rápida "para garantizar que las personas afectadas por la ocupación reciban el apoyo que necesitan".
Tanto el gobernador de Illinois, J.B. Pritzker, como el alcalde de la ciudad, Brandon Johnson, ambos demócratas, consideran innecesaria una intervención militar, porque sostienen que la delincuencia ha disminuido significativamente.
El gobernador ha descartado reiteradamente la idea de que las amenazas de Trump tuvieran algo que ver con la seguridad pública. "Si realmente se trata de combatir la delincuencia y hacer las calles seguras, ¿Qué justificación podría tener la Casa Blanca para planificar una acción tan excepcional sin ninguna conversación ni consulta con el gobernador, el alcalde ni la policía?", se preguntó esta semana en una conferencia de prensa.
Johnson, así como los senadores demócratas por Illinois, Dick Durbin y Tammy Duckworth, declararon que los funcionarios locales y estatales no han sido convocados para coordinarse con autoridades federales ni han pedido su consentimiento para una intervención.
"Obligar a los militares, sin invitación, a entrar en Chicago para intimidar a los estadounidenses en sus propias comunidades no fortalece a nuestra nación; simplemente distrae a los militares de su misión principal que es proteger a los estadounidenses de verdaderos adversarios que desean hacernos daño", expresó Duckworth.
"Es otra medida injustificada, no deseada e injusta, propia de un autoritarismo, que solo socavará la preparación de nuestras fuerzas armadas y, en última instancia, debilitará nuestra seguridad nacional", agregó.
El martes pasado el presidente Trump reiteró sus amenazas al gobernador, afirmando que Pritzker debería pedirle su apoyo, justo un día después de que dijera que no enviaría recursos federales a menos que el gobernador solicitara ayuda.
"No soy un dictador, simplemente sé cómo detener la delincuencia", dijo Trump en la reunión de gabinete de esta semana. "Pero (Pritzker) debería llamarme y decirme: '¿Podría enviar a las tropas, por favor? Está fuera de control'".
Pritzker, Johnson y el fiscal general de Illinois, Kwame Raoul, han declarado que están explorando todas las opciones legales ante un posible despliegue federal en Chicago.
Los espantapájaros
Para el exsuperintendente de la Policía de Chicago, Eddie Johnson, el despliegue será puro teatro. "Esos efectivos no tienen facultades para arrestar, no realizan investigaciones", dijo.
"Como mucho, son espantapájaros. Pero si no se coordinan con la Policía, ¿cómo sabrán dónde se les necesita? Creo que es pura cortina de humo", afirmó a la prensa local.
"Esto es una maniobra publicitaria, una estrategia para dar una imagen visual y una forma de aumentar el apoyo a las políticas de inmigración que ha implementado", manifestó Johnson.