Este Mundial despertó altas expectativas en la afición mexicana: aunque casi el 80% declaró que prefería ver el fútbol en casa, el 44% se mostró dispuesto a pedir vacaciones.

El 30 de junio, la encuestadora Enkoll publicó un estudio sobre la opinión de los mexicanos acerca de la Copa del Mundo. Este levantamiento fue llevado a cabo una semana después del comienzo del certamen; hasta entonces, la selección mexicana solo había enfrentado a Sudáfrica. Los datos son útiles para retratar las expectativas del aficionado mexicano, así como para revelar algunas de nuestras principales preferencias futbolísticas. Después de la participación del combinado azteca, creo que es interesante contrastar expectativas y realidades.

Orgullo, alegría y esperanza son las principales emociones que los mexicanos utilizan para describir su sentir cuando ven jugar a México (66%). No son palabras que deban tomarse a la ligera. Un simple deporte como el fútbol es capaz de producir algunos de los sentimientos más poderosos. Es más: el 79% de los encuestados consideró que este acontecimiento sería importante para unir a las personas en todo el país, el 71% se sintió orgulloso de que México fuera sede y el 66% lo consideró un evento histórico. Este sentir solo es comparable con el que generan fechas como el Grito de Independencia.

Aun así, parece que las esperanzas puestas en el Tricolor no eran demasiado altas al comenzar la justa: la respuesta más común (39%) fue que nos quedaríamos en los octavos de final y apenas una minoría (4%) consideró que seríamos campeones del mundo. Esto tiene que ver con un efecto equiparable al de una ola: tan pronto como México comienza a ganar partidos, las expectativas crecen, aunque hayan partido de un piso muy bajo. Es interesante preguntarse cuál habría sido ese porcentaje justo antes de que México enfrentara a Inglaterra.

La encuesta también abarcó algunas preguntas sobre fútbol internacional, en las que la mayoría respondió que Cristiano Ronaldo (63%) es mejor futbolista que Lionel Messi (37%). Esta respuesta me pareció interesante. Quizá pueda explicarse por la rivalidad futbolística que existe con los argentinos o también porque los mexicanos valoramos más virtudes como la dedicación y la disciplina —asociadas con Cristiano— que otras como el talento y la brillantez —vinculadas con el astro argentino—. Esta preferencia se vio reflejada cuando se les preguntó por el campeón del Mundial: 13% respondió Portugal —el segundo porcentaje más alto— y 9%, Argentina, empatada en la sexta posición con México.

Este Mundial despertó altas expectativas en la afición mexicana: aunque casi el 80% declaró que prefería ver el fútbol en casa, el 44% se mostró dispuesto a pedir vacaciones o reemplazar actividades con tal de ver los partidos importantes. La motivación era variada: el 70% dijo que lo haría con tal de ver algún partido y solamente el 30% se mostró interesado en ver el fútbol con amigos o en eventos sociales. Aunque el gancho fue el fútbol, queda claro que la fiesta del Mundial no se entiende sin las celebraciones en grupo.

Analizar esta encuesta me hizo recordar la época del COVID-19, aquel confinamiento que hoy parece cosa de la prehistoria. Recuerdo que en algún momento se imaginaba que el mundo tendería hacia formas de convivencia más aisladas: grandes pantallas en lugar de estadios y universos digitales desde la comodidad del sillón. Aunque estos últimos se consolidaron mediante las redes sociales y los grandes eventos buscan hacerse cada vez más exclusivos —incluido el fútbol—, la fiesta del Mundial reafirma que el deporte es el gancho para la reunión, aunque tal vez, por orgullo, afirmemos que lo más importante son los partidos y no la valiosa dimensión social que viene con ellos.

emilianomedina19@outlook.es