Morelia, Michoacán/Por: Félix Madrigal/ACG
Servicentro de Morelia luce hoy prácticamente vacío. Entre semana, este espacio comercial suele registrar poca afluencia; sin embargo, en los últimos días, la imagen es aún más desoladora: locales cerrados, avisos de rentas, pasillos solitarios y una movilidad mínima de personas.
Comerciantes y visitantes coinciden en que la cuesta de enero ha intensificado esta situación. El inicio del año, marcado por gastos acumulados de las fiestas decembrinas, ha reducido de forma notable el consumo, dejando a muchos negocios en una posición complicada. Para algunos locatarios, resulta más costoso mantener un local abierto que cerrarlo ante la falta de ventas, lo que ha derivado en el cierre temporal o definitivo de varios establecimientos.
La baja afluencia no solo impacta a quienes aún intentan sostener sus negocios, sino que también refuerza la percepción de abandono del lugar. La falta de gente circulando genera un efecto en cadena que desalienta tanto a comerciantes como a posibles clientes.
Servicentro se convierte así en un reflejo de enero: calles con menos movimiento, negocios sin clientes y una economía local que avanza con dificultad mientras las familias priorizan lo indispensable.