Tiene consagrada una rectoría en Morelia y hay presencia de su advocación en el Santuario de Nuestra Señora de la Salud de Pátzcuaro

Rodrigo Daniel Hernández Medina, colaborador La Voz de Michoacán

La devoción a la Virgen del Refugio, de origen jesuita, no se entiende sin la de la Virgen Peregrina, una advocación mariana de tradición jacobea, fundamental en la cultura de la peregrinación medieval-moderna. Llegó a la Provincia de Michoacán a través de los fundadores de Colegios de Propaganda Fide quienes, como fray Antonio Liñaz, la trajeron desde Sahagún (León, España).

Se volvió guía de los misioneros de aquellos colegios del Norte y Occidente novohispanos donde se “fusionó” iconográficamente con la Virgen del Refugio que también se representa usando la esclavina, prenda de abrigo colocada sobre los hombros, característica de los peregrinos históricos del camino de Santiago (Sigaut, 2017). Este atributo simbólico la hizo adquirir el carácter de protectora de caminantes, misioneros y peregrinos, además de destinarla a la reevangelización de los indios.

El prestigio de la devoción refugiana se consolidó dentro del catolicismo barroco tras ser coronada por el papa Clemente XI en 1717. Sesenta años después, Pío VI la nombró patrona de las misiones y de los misioneros del Colegio de Guadalupe, Zacatecas, por lo que sus lógicas misionales hicieron que se integraran al paisaje devocional novohispano en el siglo XVIII y, sobre todo, el XIX.

Por eso, tiene gran relevancia en los actuales municipios michoacanos de Vistahermosa, Villamar o Tangancícuaro y se festeja en comunidades de Chavinda, Churintzio, Jiquilpan, Tanhuato, Zináparo, Condémbaro, Madero, entre otros. Tiene consagrada una rectoría en Morelia y hay presencia de su advocación en el Santuario de Nuestra Señora de la Salud de Pátzcuaro; sin embargo, el caso paradigmático de la adopción de la devoción refugiana está en Acámbaro, hoy Guanajuato.

Se dice que la imagen llegó con la misión de 1845, según el diario de fray Rafael de Jesús Soria, comisario de Misiones del Colegio de Guadalupe, Zacatecas. Él y sus compañeros fray Miguel Molina, fray Antonio de la Luz Esparza, fray Bernardino de Jesús Alonso y fray Juan de Dios Rincón, fueron recibidos por fray Macedonio Romero, párroco de San Francisco de Acámbaro desde el 4 de julio hasta el 6 de agosto.

Cuando estaban a punto de partir, el pueblo lloroso y enamorado suplicó a los misioneros que dejaran el cuadro que los acompañaba y, al no conseguirlo, mandaron hacer una copia. Años después, esa imagen se volvió protectora del pueblo frente a una de las epidemias decimonónicas de cólera y su culto adquirió más importancia entre la población al grado que, en 1859, fue tomada como rehén y llevada a Morelia por los liberales en su enfrentamiento con los conservadores acambarenses (Arriola, 2021). A finales de la década de 1860 fue colocada en el altar mayor de la parroquia.

Un siglo después, los franciscanos del convento planearon la coronación pontificia de la imagen durante la celebración del centenario de su llegada a la población. Encabezó los preparativos la Asociación de María Santísima del Refugio y, además, se organizó una Comisión de festejos exteriores y un Comité pro-coronación.

Prácticamente todos los sectores de la población se involucraron ya fuera en carros alegóricos, bandas musicales, pirotecnia, iluminación vistosa, arcos triunfales para las calles, globadas y manufactura de portadas para el atrio y templo. Participaron incluso los cantineros, arrieros, mecapaleros, carretilleros, estibadores, albañiles, rieleros, jarcieros, panaderos, fruteros, obreros y trabajadores de la Presa Solís (cuya construcción acababa de comenzar pocos años antes), entre otros. No obstante, la factura de la corona se retrasó y el evento tuvo que ser pospuesto para el 8 de enero del año siguiente, 1946.

Ese día, en los sermones que pronunciaron el arzobispo de Michoacán, monseñor Luis María Altamirano y Bulnes, así como el arzobispo de México Dr. Luis María Martínez, salieron a relucir dos importantes manifestaciones del culto local a la Virgen del Refugio. Por un lado, con enorme sensibilidad hacia la piedad popular y en reflejo de su esfuerzo por la renovación eclesiástica a través de la formación, monseñor Altamirano destacó la manifestación del amor acambarense hacia la Virgen del Refugio en el carácter de sus tradicionales fiestas patronales.

Por otro, monseñor Martínez reconoció con elocuencia la espiritualidad y el misticismo religioso patente en la veneración de miles de peregrinos de toda la República que se presentaron aquel día. Al ser centro neurálgico del ferrocarril, Acámbaro consolidó a su Virgen del Refugio como destino de millones de peregrinos que buscaban su protección y, también, disfrutar de la fiesta patronal: el evento central producido por la participación colectiva y la materialización de la devoción acambarense. Así surgió uno de los santuarios más visitados del siglo XX, registrado en el trabajo etnográfico del antropólogo inglés Víctor Turner a finales de la década de 1960. Hoy, a 180 años de su llegada y ocho décadas de su coronación, bajo la esclavina de esta Virgen peregrina, del camino el caminante hizo devoción; y de Acámbaro, los acambarenses hicimos destino.

Fuentes y Referencias

Sigaut, Nelly. «La Virgen Peregrina en la evangelización del norte de México». «Maria y Iacobus» en los Caminos Jacobeos, Colección Científica, Xunta de Galicia, 2017, 143-70.

Arriola Ramírez, Nemesio. Acámbaro: Santuario de María. Ediciones El nido del Fénix, 2021.

Sermones, Caja 3, Sección Conventos I, Acámbaro, Archivo Franciscano de la Provincia de San Pedro y San Pablo de Michoacán.

Cartel con programa de la Coronación, donado al Museo de la Virgen del Refugio por la familia Sánchez Arreola.

Rodrigo D. Hernández Medina es licenciado en Antropología Física por la ENAH, maestro en Historia Internacional por el CIDE. Actualmente estudia el Doctorado en Historia en el Centro de Estudios Históricos de El Colegio de Michoacán, además de formar parte del grupo de investigación Mechoacan Tarascorum y el Grupo de Estudios de la Religión y la Cultura (GERYC).